San Sebastián va a dar el primer paso para regular los clubes de cannabis.

La capital guipuzcoana es desde este viernes la primera ciudad de España con una ordenanza municipal que afecta a estos espacios. Este movimiento supone el reconocimiento administrativo de estos clubes, a los que se exige el cumplimiento de una serie de normas para acceder a la licencia municipal. Los objetivos son claros: regular estos espacios con el fin de reducir los riesgos del consumo y concienciar a instituciones superiores de la necesidad de abordar su regularización.

Respaldada por todos los partidos del Consistorio (Bildu, PNV, PSE y PP) y aplaudida por la Federación de Asociaciones de Usuarios de Cannabis del País Vasco (Eusfac), la ordenanaza trata de dar cobertura a estos clubes, que denuncian la «nebulosa legal» en la que se encuentran. A partir de este viernes, los clubes de cannabis de la ciudad tienen un plazo de seis meses para solicitar la licencia específica que deriva de la iniciativa. Para ello, deben acatar las normas que ésta contempla, como el horario fijado, de 8.00 a 22.00, la prohibición de entrada a menores, la localización a un mínimo de 300 metros de colegios y centros de salud o que haya una distancia de al menos 500 metros entre ellos. A su vez, se especifican una serie de multas para infracciones como la entrada de menores o el tráfico, consideradas graves y castigadas con 1.500 euros.

La norma supone un primer paso en las reivindicaciones de las asociaciones de usuarios, que piden un cambio de una legislación actual sobre el cannabis que «no ha reducido el consumo, ni la demanda, ni el tráfico ilícito». En Barcelona, el Ayuntamiento, preocupado por la proliferación de los clubes de cannabis y el ‘turismo del porro’, también se ha propuesto elaborar una regulación sobre ellos, para lo que en junio decretó la congelación durante un año de nuevas licencias para estos espacios, un tiempo en el que se elaborará la nueva norma. A su vez, comenzó una campaña de inspección de los ya existentes, unos 200, para garantizar que su actividad se ajusta a la legalidad y su finalidad.

Según denuncian desde Eusfac, los Clubes Sociales de Cannabis (CSC) en España se encuentran en una situación legal ambigua y de desamparo: por un lado cultivan una planta considerada ilícita pero por otro lo hacen dentro de la ley, apoyados en la jurisprudencia del Tribunal Supremo y el denominado «consumo compartido».

Para acogerse a esta fórmula, los clubes tienen que cumplir una serie de requisitos: ser espacios privados para personas mayores de edad habituadas al consumo de cannabis y sin difusión a terceras personas, no tener ánimo de lucro y planificar el cultivo en función del consumo de las personas asociadas, dispensar el cannabis en cantidades pequeñas que puedan ser consideradas para el consumo inmediato y contar con un acuerdo colectivo de autocultivo y una previsión de la cantidad de marihuana a consumir por cada usuario, teniendo ésta un límite superior.

A pesar de estar amparados por esta jurisprudencia, los clubes de cannabis critican la «situación de irregularidad» en la que se encuentran: «Nuestra actividad sigue estando de todas formas en una nebulosa legal debido a la indefinición de la legislación estatal en la materia y a la ausencia de un protocolo de actuación por parte de las fuerzas y cuerpos de seguridad», lamentan desde la Federación Vasca de Cannabis, entidad que forma parte de la plataforma Regulación Responsable, que aglutina a distintas asociaciones de toda España y aboga por el cambio de la ley. Actualmente, Euskadi cuenta con 23 clubes de cannabis aunque de ellos solo 18 se encuentran operativos, y dan cobertura a 10.000 usuarios.

Ley de Adicciones
El Gobierno vasco aprobará este mes de diciembre el anteproyecto de Ley de Adicciones, que posteriormente pasará al Parlamento vasco para su tramitación. Esta nueva legislación, que cuenta entre sus objetivos con reducir el acceso de los jóvenes al alcohol y disminuir su consumo de tabaco, para lo que por ejemplo se incluirá la prohibición de fumar en áreas compartidas con infancia y juventud como los estadios de fútbol, pospone la regulación de los clubes de cannabis a una ley superior. A pesar de que el borrador recoge la definición y las características que deben tener estos espacios con la intención de otorgarles cierta cobertura legal, la ley aplaza una regulación pedida por la Ponencia parlamentaria creada para tratar la situación de estos clubes.


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