Compañeras y Compañeros

Hoy 5 de mayo de 2018, celebramos un año más la Marcha Mundial de la Marihuana. Uniendo nuestra reivindicación a los 120 países del mundo que salen a la calle para reclamar sus derechos y la despenalización del Cannabis.

Han pasado ya 22 años desde la primera vez que nos reunimos para reivindicar todas juntas un cambio en la actuales políticas de drogas, con paso firme, con un grito unánime y para que todo el Mundo nos oyera: ¡LIBERTAD PARA MARÍA!

22 años, que bien lejos de suponer el reconocimiento de nuestros derechos fundamentales, se podrían traducir en todo lo contrario:

La actual Ley de IN-seguridad ciudadana, Ley Mordaza para todas nosotras: Castiga la tenencia, consumo y cultivo con sanciones mínimas que parten de los 600 euros a los 10.000 euros y que como siempre repercuten en el eslabón más débil de la cadena, las personas consumidoras y que autocultivan.

La ley de seguridad vial que claramente discrimina a las personas usuarias de sustancias ilegales, frente a las que consumen alcohol y otras sustancias legales, puesto que sanciona la simple presencia de dichas drogas en el organismo sin importar que se esté o no bajo sus efectos. Castigando a una persona por tener una molécula en el organismo, una situación de la edad media.

Las más altas instancias judiciales, a partir de una legislación arcaica e insegura influenciada por la moral, bien lejos de interpretar las leyes en pro de una sociedad más justa y humanitaria, dictan sentencias demoledoras para todas aquellas personas que, en un acto de valentía, deciden autoorganizarse para poder evitar su acceso al cannabis a través de mercados informales.

Y sí, claro que existen prácticas delictivas, pero sólo podemos reducirlas con una REGULACIÓN que contemple todos los criterios necesarios para una normativa integral,  justa y eficaz del cannabis en el Estado.

Una regulación para todas y todos, que elimine  los estigmas asociados al uso de las drogas, que rompa con  los prejuicios y la doble moral, que proteja de los intereses de las multinacionales, a quienes decidan autoproveerse y a aquellos que  han arriesgado su libertad para consolidar un modelo de gestión democrático y autogestionado, que funciona, que crea puestos de trabajo dignos y que paga sus impuestos para que reviertan en beneficio de toda la sociedad.  Para poner fin a esta absurda guerra contra las drogas, que tantos años lleva generando dolor, gasto y desgaste social, merma de derechos y alimentando mafias que corrompen democracias.

Y debemos aprender y evolucionar, debemos adelantar a la Prohibición, rompamos con la endogamia cannábica, traspasemos las fronteras, informemos al resto de la sociedad civil y demostremos una vez más, nuestra capacidad de autoorganización para dar respuesta a una prohibición que no beneficia a nadie.

Luchemos por cambiar las leyes y demostremos que hay muchos motivos por los cuales levantarse y con voz firme gritar ¡BASTA!

¡BASTA! De jugar con las personas usuarias, utilizándonos como chivo expiatorio, como si fuéramos títeres en un tablero de hipocresía mundial.

¡BASTA! De criminalizar, y utilizar la prohibición como arma de sometimiento, revirtamos la en políticas de drogas justas y equitativas.

¡BASTA! De utilizar la salud de las personas como moneda de cambio en el juego de la política.

¡BASTA!, ahora más que nunca de paternalismos con nuestra salud y nuestra libertad.

¡BASTA!, de poner por delante los intereses económicos de las multinacionales por encima de nuestros derechos. POR UNA REGULACIÓN SOCIAL!

INSTAMOS A TODOS LOS GRUPOS POLÍTICOS a que se sienten y planteén un debate real y urgente sobre la regulación integral del Cannabis en el Estado Español. ¡NI PODEMOS, NI QUEREMOS esperar más!, tenemos compañeras y compañeros enfrentándose a penas de prisión y multas desorbitadas, personas, algunas de ellas que lo poseen el cannabis como medicina que siguen sufriendo incautaciones y robos, tenemos las cárceles del país con superpoblación y con una alta tasa de condenas relacionadas con drogas, asociaciones perseguidas, mercados alternativos que enriquecen a unas pocas personas perjudicando a muchas otras, multas por consumo y tenencia que además recaen sobre los colectivos más vulnerables.

QUEREMOS unas políticas de drogas basadas en criterios de Salud y Derechos Humanos, que velen por los intereses de toda la sociedad y no solo de unos cuantos, que contemplen programas de reducción de riesgos y daños, que sean elaboradas por personas técnicas que partan de un criterio científico y no moral.

Por todo ello hoy de nuevo volvemos a gritar y lo gritaremos tantas veces como hagan falta ¡LIBERTAD PARA MARÍA!