El presidente de la Sociedad Española de Investigación sobre Cannabinoides (SEIC) y neurocientífico, Manuel Guzmán, ha abogado por un cambio legal que facilite las investigaciones centradas en el uso terapéutico de los derivados del cannabis para enfermedades como el cáncer, el SIDA o el dolor.

Guzmán, que ha participado esta semana en Granada en el XVI Congreso Bienal de la Sociedad Española de Neurociencia (SENC), ha detallado que el uso terapéutico de cannabinoides cuenta con un reconocimiento médico para numerosas dolencias, aunque muchas investigaciones se ralentizan por el marco legal.

El uso del cannabis terapéutico se ha centrado hasta el momento en transtornos motores como la esclerosis múltiple, para combatir las náuseas o la pérdida de peso asociadas a la quimioterapia contra el cáncer o el SIDA y una tercera vía por su efecto antiepiléptico, aunque hay otras investigaciones para tratar incluso dolencias pediátricas.

«Pero el estigma social de droga y el marco legal causan muchas dificultades en el avance de las investigaciones. Al ser considerado el cannabis una sustancia prohibida, hasta su uso científico conlleva mucho papeleo burocrático«, ha expuesto Guzmán.

El presidente de la SEIC ha explicado que aunque se avanza en el reconocimiento médico de los beneficios del cannabis, «la sociedad va por delante de los mandatarios e incluso del sector médico«.

«No hay que tener más miedo que cuando hablamos de una lechuga, porque es un producto natural que se utiliza en un marco terapéutico«, ha considerado este experto, que ha reconocido que resulta más complicado convencer de su buen uso incluso a la comunidad médica.

Guzmán ha subrayado que a pesar de las trabas, las investigaciones médicas avanzan en España con algunas líneas punteras a nivel internacional y ha confiado en alcanzar el desarrollo de programas con cannabinoides como los que desarrollan en Canadá, Israel o algunos países europeos.

«Se están haciendo estudios muy serios con el impulso de asociaciones de pacientes, que hacen una gran labor de defensa de su uso terapéutico, aunque hace falta un marco legal más benigno», ha destacado este experto.

Desde la sociedad que preside, reconoce que hace falta «camino» para convencer del uso de derivados del cannabis, que concibe «como un tratamiento que no es excluyente, que suma y puede enriquecer otras terapias».

«Hace falta tiempo, esfuerzo, dinero y oportunidades», ha dicho Guzmán, que se ha mostrado «optimista» con el avance en el uso terapéutico de cannabinoides gracias a estudios para conocer su efecto en enfermedades como el Parkinson o la lucha contra el dolor.

Guzmán ha reconocido que la posibilidad de un consumo privado de cannabis en un espacio también privado facilita el uso terapéutico a enfermos como los pacientes en tratamiento de quimioterapia.

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