onuLa 57a sesión de la Comisión de Estupefacientes (CND ), que concluyó el viernes, 14 de marzo. Si bien es innegable que los vientos de cambio están soplando a través del debate internacional sobre las políticas de drogas, sigue habiendo una distancia considerable entre palabras y acciones.

La delegación de Encod dentro de la ONU, que incluyó al autor norteamericano Doug Fine, el productor de la hoja de coca (y ex viceministro de asuntos de coca) de Bolivia, Dionisio Nuñez y el presidente de Encod Janko Belin, fueron testigos de la habitual diversidad de opiniones procedentes de los Estados miembros y funcionarios de la ONU. Los delegados de varios países latinoamericanos insistieron en la necesidad de reconsiderar la interpretación tradicional de las tres convenciones sobre drogas de la ONU. Esto parecía presagiar que el gran avance que muchos estaban esperando después de la legalización del cannabis en Uruguay y algunos estados de Estados Unidos está, de hecho, en marcha.

Sin embargo, otros países (como Suecia, Japón y Rusia ) no dejaron dudas de que el ideal de la tolerancia cero sigue firmemente arraigada en el debate, y se necesitará tiempo para llegar a un consenso sobre una reforma significativa de las convenciones de la ONU. Ojalá no demasiado tiempo, por el bien de la seguridad pública y la reputación del sector banquero. Es significativo, sin embargo, que el director de la UNODC, Yury Fedotov, destacó el papel que en el debate sobre las drogas juega la sociedad civil, a quien describió como «héroes». También dijo que si el número de naciones que favorecen la paz de drogas llega a un «punto de saturación», las convenciones internacionales seguirán.

Más que nunca, los funcionarios no solamente gubernamentales sino de la ONUDD han entendido los señales. En lugar de insistir en la necesidad de crear «un mundo libre de drogas», se refieren a la necesidad de proteger a las personas y las sociedades de los daños de las drogas y el narcotráfico. Insistiendo a los gobiernos a convertir estas palabras en acciones y constantemente dirigir su política hacia la regulación legal como la única manera de reducir daños y aumentar la seguridad pública. Esperamos un cambio importante en la reunión de la UNODC en Nueva York en 2016. Las leyes sobre las drogas son el problema. Modificarlas es la solución.

La innegable conclusión de la 57 sesión de la Comisión de Estupefacientes de la ONU es que el progreso hacia la irrevocable paz internacional de drogas es tan inevitable como lo es dentro de los Estados miembros. Y por ello estamos agradecidos, porque el fin de la guerra mundial de las drogas significa un mundo más seguro y más sano .

Info: http://www.encod.org/info/Sentimientos-mixtos-sobre-el.html